I
Me quede pasmado, congelado en tu imagen,
Divagando, con la brújula aboyada por los golpes,
Sufriendo, prisionero en estado de coma,
Sin pensarlo deje caerme sobre ti.
No resistí tu fuerza, no parabas de atraerme,
Terminé cediendo, buscando agua para mis pies,
Encontré un oasis, pensé era un espejismo,
Quizá era víctima de mi estado de sueño.
Descubrí en la oscuridad, que te había encontrado,
En un instante desperté fugaz a la realidad,
Estabas ahí… no podía ver tus ojos,
No veía tu nariz, no veía la cascada de tus cabellos.
Había sido cegado, mis ojos estaban cerrados,
Pero mis manos habían reposado sobre tus caderas,
Mis labios se habían alojado en el jardín de los tuyos,
Me había mudado por un momento y quería pasar mi eternidad allí.
Apretando tus labios con mis brazos,
No quería que el viento corriera y me separara de ti,
Quería estancarme en el rocío fresco de tus besos.
Las palabras no me alcanzan, mis sonrisas no bastan,
El latido de mi corazón puesto sobre tu pecho no me sacia,
Sólo consigo la hoja en blanco que hoy escribo,
Estoy tan lleno que me he perdido a causa del mareo.
Sé que reirás al leer mis palabras,
Sé que recordaras lo que ocurrió, lo planté en estas letras,
Así como lo grabo con cincel sobre mi recuerdo,
Alojando en un monumento las fotografías del momento.
Si, pinté con mis labios sobre tu boca,
Grabé un retrato mío, como un amuleto me colé,
Me inmiscuí… levanté una señal luminosa,
Todo para poder llegar sin extraviarme,
Y recorrer así, el camino más corto a tu boca.
II
Levántame del sueño ángel mío,
Extiéndeme tus alas, ponlas en mi boca,
Desenvaina la espada y córtame las ramas,
Ábreme, córtame en pedazos, guárdame en tu bolsa.
Aviéntame como pasajero en el eclipse de tu cuerpo,
Aíslame en tu ombligo, en tu cuerno de unicornio,
Asesíname con tus ojos de Pegaso,
Tortúrame con tu aliento de lluvia.
Lluvia de aerolitos acosando la ventana de tus ojos,
Temblores de mis manos destrozando tu cintura,
Colores infinitos maquillando tus pestañas,
Beso incansable, beso eterno, volátil y explosivo.
Imanes son nuestros labios, flores abriendo sus pétalos,
Se abrazaron como vecinos de este mundo, del mismo jardín,
Se encontraron, víctimas de la seducción se volvieron uno,
¿Abra poder alguno que se atreva a separarlos?
III
No quiero sólo ver el alba,
Enrojézcase mi rostro al ver tus astros,
No quiero viajar en el tiempo,
Sólo quiero atraparlo en mi mano… a tu lado.
Sólo quiero que me leas cada amanecer,
Que me desgarres la sombra al respirar,
Que tomes mi brazo, lo uses para anclarme a ti,
Que me dejes besarte tan sólo una vez…
¿Y otra vez?
¿Y otra vez?
¿Y otra vez?
¿Otra vez?
Que me dejes besarte tan sólo una vez…
A tus labios darles vuelta en espiral…
En tu boca navegar con mi navío de piel…
Dejame atraparte…
Y conocer tus labios.
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