sábado, 25 de octubre de 2008

Viaje a ti.

Niebla…
Ojos cerrados, párpados abiertos,
Ventanas, lluvia de alientos al viento,
Como tumultos nocturnos, alumbrados por estrellas.

Andar, sólo por venir y regresar,
Ir y venir de un mismo sitio, de uno, de ese, de aquel,
¿Del mismo sitio?
Te he dicho ya, de uno, de ese y del mismo sitio.

De esa puerta de metales corruptos,
Ese lugar seco por el que viajan mil brisas,
Revoloteo de actores enmascarados,
Todos silenciosos callando mi partir.

Lloro en silencio y me alejo mientras llego,
Paso la vista infalible como caricia soberbia,
Soberbia al vocero luminosamente gritón,
Lo veo, se excita con mi roce de ojos que le prestan atención.

Piensa que le miro sólo por placer,
Bastaría distraerme para desmentirlo.
Entierro mis pasiones sobre él,
Uñas que corren lentas y seguras por mi espalda.

Servicio veinticuatro horas del día,
Vaya palabras de amor, no me alagan,
Decidido a no verlo más, recuerdo porque,
¿Por qué comencé a coquetearle?

Sí, fue por eso, fue por ti, aún lo recuerdo,
Fue en ese día, en ese momento de dulces y fiesta,
Fue cuando mis ojos vieron tus perlas, tus anillos,
Tus fieras, tus asechos tricolores, tus caderas, tus pechos.

Por eso le atrapo de noche en noche,
Le amarro a mi memoria, le provoco,
Le denuncio y le exijo te devuelva, te arrastre,
Te mande a estos brazos, a este muelle.

Le pido me deje verte merodear entre mis ramas,
Le pido me deje distraer tu atención, desviarte y perderte,
Le digo me mande a buscarte ansiosamente para extraviarme,
Y extraviado le diga quita tu imagen, quita tu luz, quita tus manos.

Me despido desgraciado aplacador de senderos,
Te dejo pues no me sirves más, no eres ya mi vocero,
No serás quién me cuente de ella y sus misterios,
Será ella, sólo ella, ella pondrá, murmullos en mi oreja.

¿Qué pasaría si descubrieras que te hablo a ti?
¿Qué te narro mis luciérnagas en papel oscuro?
¿Qué diría ella si lo supiera?
¿Qué risa se escucharía en sus arenas?

Ella se convencería que viajo por su cuerpo en un carro,
En un letrero, en un espectacular que anuncia sus servicios permanentes,
¿Permanentes?
Permanentemente permanecer quisiera.

En tu estructura, en tu forma, en tus líneas hoy ausentes,
Como barro, como agua, como parte…
Que no han visto mis ojos,
Ni tocado mis manos.

No hay comentarios: